Llevo mucho tiempo ocupándome de mi dacha. Pero mi orgullo especial es la bania que construí allí con mis propias manos. Siempre me deleitan la vista los troncos colocados con esmero, trabajados a mano y pulidos por el viento y la lluvia. Muchos amigos que han visitado la dacha recuerdan la bania con entusiasmo.
Como es sabido, la bania empieza por el manojo de ramas. Preferimos el de abedul; al prepararlo y remojarlo no hay detalles sin importancia. Desde antiguo, en Rusia se recogían las ramas después del día de San Pedro. Para entonces la hoja del abedul cobra fuerza y permite usar el manojo varias veces en la bania.
Además de las fechas, hay que elegir el lugar de recogida: por lo general, un terreno llano y luminoso de un bosque de abedules. Procuren cortar ramas del lado oriental: sus hojas siempre son más resistentes. No corten las ramas al ras del tronco. Eso solo dará más trabajo y hará que el manojo sea pesado y rígido.
Es conveniente guardar los manojos preparados colgados, de ser posible en el desván. Mi gran amigo Stanislav suele dar en la dacha una especie de clase magistral; por ejemplo, este consejo útil: antes de ir a la bania conviene sumergir el manojo en agua fría durante una o dos horas. Así la hoja se ablanda y no se cuece al remojarla después en agua caliente.
Unas palabras más sobre los procedimientos del baño. Para obtener mayor efecto aconsejamos, en la primera entrada al baño de vapor, lavar el cuerpo con agua tibia y secarlo bien. En el banco de la sala de vapor hay que permanecer el tiempo que resulte térmicamente cómodo. Tras la primera entrada, en la antesala se espolvorea el cuerpo con sal marina fina, añadiendo una gota de yodo por cada 100 gramos de sal, y se vuelve a entrar.
Al salir, sin enjuagar el cuerpo, hay que espolvorearlo de nuevo con sal humedecida con vinagre de mesa corriente al 9 % y entrar otra vez al vapor. La sal acidificada con vinagre penetra fácilmente en la piel y, con el calentamiento, el organismo expulsa hasta dos litros de productos de descomposición. Esta vez, al salir, se lava el cuerpo con agua y se descansa. Después del descanso se continúa con los procedimientos habituales, según las costumbres de cada uno.
Así pues, ¡fuera los problemas acumulados, amigos! ¡Y que disfruten del vapor!

@nevsky_alexander
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