Dicen que una persona no cabe entre los zapatos y el sombrero: busca el espacio abierto. Le aburre repetir cada día el trayecto de casa a la parada más cercana de tranvía o minibús. Por eso prefiero el excursionismo. Estoy a favor del que enriquece espiritualmente a la persona, hace su vida más interesante y la llena de nuevas búsquedas y hallazgos.
Los excursionistas de la generación mayor quieren creer que es posible devolver al excursionismo su antiguo romanticismo. Hoy, en vísperas del Día del Turismo, felicito primero a los amigos con quienes medí la anchura de la tierra a pie: Borís Agalákov, Vladímir Zhárov, Tamara Kokórina, Stanislav Konstantinenko, Irina Gofyngo, Guennadi Kozlovski, Serguéi Evseiev y muchos, muchos más. ¡Tengo unas ganas enormes de gritar: «Os quiero»!
Continuación del texto
Quiero a quienes, sobre las alas de sus sueños, buscan cumbres, cascadas de ríos impetuosos y puertos misteriosos. Quiero a quienes creen en la suerte y esperan que mañana sea mejor que ayer. Hoy levanto mi copa por quienes están en camino. Para terminar recuerdo al poeta conocido: «Daos prisa en ver la Tierra…».

@nevsky_alexander
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