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«Las montañas llaman…». G. A. Fedoséiev. Hace 53 años, en el verano de 1962, ascendí por primera vez al Munkú-Sardyk con un grupo de 9 excursionistas.

Sí, entonces muchas cosas eran distintas. Solo ahora comprendo lo pobre de nuestro equipo y lo enorme del riesgo. Pero nuestra mejor baza era la juventud y nos guiaba un poderoso espíritu de amor y romanticismo. Cada año aumentaba el número de quienes querían subir a la Montaña, como suelen llamarla, sobre todo en los días primaverales de mayo.

El relato

Más de una vez vi de madrugada una fila ininterrumpida de montañeros con pequeñas mochilas de ataque, piolets, cuerdas y crampones subir por las empinadas cascadas de hielo del Muguvék. Sus chaquetas, monos y gorros de colores parecían iluminar la sombría garganta del arroyo. Quiero recordar las palabras de Serguéi Baldánov, muerto trágicamente en una ascensión de alta montaña: «Todo habitante de Buriatia debe conquistar esta cima, igual que todo japonés considera obligatorio subir al Fujiyama». … Y la gente fue, desde escolares hasta veteranos, a encontrarse con el gigante de las montañas.

En los tramos peligrosos los aseguraban rescatadores buriatos y de Irkutsk. Según la leyenda, el Munkú-Sardyk es sagrado, y ascender a su cima significa purificarse y recibir una bendición. Abajo, junto al Irkut Blanco y el suburgán erigido, se celebra una oración colectiva en honor de Burén-Jan, señor de la montaña sagrada. Ayudemos, amigos, a conservar esta buena tradición.

De Seriozha Baldánov quiero decir que, gracias a su valor, perseverancia y apoyo de amigos afines, hizo muchísimo en su corta vida por el turismo activo y el alpinismo de la república, como presidente de su Federación de Turismo y Alpinismo. Sus amigos actuaron bien y con responsabilidad al dar su nombre a una cima de más de tres mil metros. Que esa cima del macizo Munkú-Sardyk sea un monumento eterno al que nunca deje de llegar el sendero de los excursionistas. Porque Seriozha amaba las montañas.

Buen camino a todos, y que no asusten las dificultades: la llegada dará sin duda a cada uno una hermosa sensación de bondad, amor y bienestar.